La lectura es una habilidad básica en el desarrollo de nuestros niños, especialmente en los primeros grados de primaria, cuando tienen entre 6 y 9 años. En esta etapa, los niños no solo aprenden a leer, sino que también comienzan a leer para aprender y descubrir cosas nuevas del mundo que los rodea. Diversos estudios han demostrado que el desarrollo de habilidades lectoras en estos primeros años tiene un impacto directo en el rendimiento académico, en el desarrollo cognitivo, en las habilidades sociales y en el manejo asertivo de emociones.
En este mundo lleno de celulares, iPads, apps y videojuegos, los niños que leen serán, sin duda alguna, los futuros protagonistas de nuestra sociedad. Estos niños no solo excederán expectativas escolares, sino que seguramente sentarán bases firmes y sólidas para tener un desarrollo sano, pleno y próspero. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que el cerebro de los niños que leen con frecuencia experimenta un crecimiento significativo en áreas vinculadas con la comprensión y la memoria. Así mismo, también se evidenció que la lectura no solo les hace conocer más información nueva, sino que fomenta la concentración, la creatividad y la capacidad de resolver problemas. Algunos de los beneficios directos de la lectura son:
- Estimulación de la imaginación y de la creatividad
La lectura de cuentos, fábulas y novelas sencillas permite a los niños desarrollar su imaginación y creatividad, ya que la lectura activa por parte del niño (o de un adulto, siendo el niño el receptor) despierta el área del cerebro que se utiliza para manejar situaciones reales de la vida, como resolver problemas o tomar decisiones. Es decir que los niños que de manera regular se ven expuestos a sesiones de lectura divertidas y dinámicas desarrollan habilidades para comprender mejor el entorno que les rodea y saben manejar de manera más asertiva situaciones del día a día.
- Desarrollo del lenguaje y del vocabulario
La lectura expone a los niños a nuevas palabras y estructuras gramaticales que generalmente no encontrarían en el lenguaje oral cotidiano. Según la American Academy of Pediatrics, los niños que leen con regularidad tienen un vocabulario 26 por ciento más amplio que aquellos que no lo hacen. Es decir que los pequeños lectores tienen más palabras a su alcance para desarrollar su expresión oral y escrita con mayor naturalidad y soltura. Por ello, a estos niños se les hará más fácil poder dar su punto de vista o incluso expresar sus sentimientos frente a cualquier interacción social que lo requiera. También sacarán provecho del vocabulario que manejan a la hora de tener que escribir narraciones cortas u oraciones completas, ya que sabrán cómo estructurarlas al replicar los esquemas gramaticales que conocen.
- Mejor rendimiento académico
Los niños que leen no solo destacan en las materias escolares típicamente relacionadas a las letras (lenguaje, inglés, estudios sociales, etc.), sino que lo hacen de igual manera en materias más "científicas". Un estudio realizado por la Fundación Bill & Melinda Gates encontró que los niños con habilidades lectoras avanzadas en tercer grado tienen mayores probabilidades de destacarse en matemáticas y ciencias en la secundaria. Los niños que leen desde pequeños fortalecen su capacidad de análisis y de inferencia, por lo que comprenden y manejan mejor conceptos abstractos y tienden a resolver problemas matemáticos más fácilmente.
- Desarrollo de habilidades socioemocionales
Leer historias con personajes diversos y situaciones emocionales complejas permite desarrollar habilidades socioemocionales que muy difícilmente pueden ser todas puestas en práctica en la vida cotidiana de un niño de esa corta edad. Sin embargo, un niño que lee puede aprender con la lectura de un solo libro a ser generoso, ser resiliente, ser alegre, ser agradecido, ser amable, etc. Investigaciones de la Harvard Graduate School of Education muestran que los niños que leen libros con temáticas sobre emociones tienden a reconocer y manejar mejor sus propios sentimientos y a ser más comprensivos y tolerantes con los demás.
Estrategias para fomentar la lectura en casa
Para promover el amor por la lectura en niños de primaria menor es fundamental implementar estrategias efectivas, como:
- Lectura en voz alta en casa. Leer en familia no solo fortalece el vínculo emocional entre padres e hijos, sino que también ayuda a mejorar la comprensión lectora de manera significativa, ya que el niño involucra todos sus sentidos y atención al participar de esta actividad con personas que ama y que le aman y dedican tiempo.
- Libros que respondan a sus gustos e intereses. Los niños tienen más probabilidades de leer si encuentran libros que les resulten interesantes y que se adapten a sus gustos y necesidades.
- Creación de espacios de lectura. Un rincón de lectura acogedor, tranquilo y con suficiente luz puede motivar a los niños a leer con más frecuencia. Si el espacio es compartido con sus padres y/o hermanos, será aún más llamativo para el niño.
En conclusión, está comprobado que una base sólida en la lectura incrementa las posibilidades de éxito en la educación y en la vida. Sin embargo, para lograrlo, es necesario el compromiso de padres, maestros y la sociedad en general. Promover la lectura desde la infancia no solo beneficia a los niños, sino que también contribuye a la formación de ciudadanos más críticos, creativos y empáticos.
En Highlands, fomentamos la lectura desde una edad temprana. Desde preescolar recomendamos a los padres leer cuentos o historias a sus hijos. Una vez que inicia el proceso de lecto-escritura en Preescolar, se anima a los niños a leer al menos una página de un libro diariamente, eligiendo lecturas apropiadas para su edad. De este modo reforzamos su proceso de lectura y escritura, infundiendo un amor por las letras y estableciendo hábitos positivos en ellos.
Por Miss Adriana de Gómez
Teacher Mentor - Elementary School